Creo que todos tenemos algún dÃa en que dan ganas de escondernos en la gorra, un poco cansados de la infatigable persecución de nuestra diabetes en el dÃa a dÃa. En esos momentos, nada mejor que ver una sonrisa conocida, que nos quite la gorra y nos devuelva las ganas de levantarnos y continuar, que nos apoye, por y para siempre.
(Y oye, ojala que esto que tenemos no sea para siempre, la esperanza no se pierde!)
¿Os pasa? Da una rabia...
Es la segunda tira de esta serie de "sacar la gotita", pero seguro que habrá más...








